El edificio es un antiguo convento denominado ‘Regina Coeli’, que fue construido por los monjes dominicos a comienzos del siglo XVII y en el que permanecieron hasta la desamortización de Mendizábal, en 1835.

Posteriormente, se establecieron en él las Clarisas, hasta el año 2007 en que estas se trasladaron al convento de San Ildefonso (situaldo al otro lado de la calle), que había sido abandonado por la comunidad de dominicas que lo habitaban para ir a integrarse en otro de su orden.

El convento Regina Coeli, propiedad de la Diócesis de Santander, permaneció vacío durante 10 años, hasta su apertura como albergue de peregrinos el 22 de mayo de 2017. A partir de ese momento, se han venido realizando importantes mejoras en el inmueble con el fin de ofrecer a los peregrinos alojados en él una estancia más confortable y un mejor servicio.

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